Miscellanea

diciembre 30, 2009

Noticia relevante para los que, en el fondo de nuestra alma, sabemos que debimos haber nacido en otro planeta: I (conocido en estas páginas por ser progenitor de α y compartir progenitores con Yvi) y sus audaces compañeros han lanzado el primer número de Sci·Fdi, una revista libre de ciencia ficción. Los bicharracos que pululamos por el submundo de estas páginas les deseamos un viaje plagado de aventuras, largo e interesante!

Más cosas… Ya tengo bastantes imágenes interesantes para el concurso de arte erótico para toda la familia. Aún esperaré un poco más para reunir a los jueces y que den el veredicto final.


Villa Opicina

junio 6, 2009

A escasos diez kilómetros de Trieste está la “Villa Opicina“, pronunciado en italiano “Vil-la Opichina“. ¿Por qué esta precisión fonética, superficialmente calificable como innecesaria? Sigan, sigan leyendo.

Suele preguntarse el viajero por el origen de tan curioso nombre. La leyenda lo hace remontarse al siglo XII, cuando se produjo el himeneo de Giambattista Finnochio, fabricante de cinturones de castidad, con Giovanna Zucchini, hija de un célebre desbravador de toros. En el momento en el que la masculinidad de su esposo se le apareció en toda su gloria, se cuenta que la muchacha exclamó, llevándose las manos a la cara, “Vil-la O-pichina!“, que en dialecto del Friuli viene a significar “¡Oh cielos, me ha tocado en suerte el miembro viril más chiquito y mono del mundo mundial!

Giambattista encontrábase perdido en las grutas cavernosas de la feminidad de su esposa. Inicialmente limitaron sus prácticas sexuales a la reclusión del miembro en la boca de ella, previamente reducida de tamaño mediante la succión de un limón. Posteriormente descubrieron la felicidad en la práctica de las relaciones génito-nasales, para cuya descripción incorporamos inicialmente una figura, pero ésta ha sido eliminada por consideración a los niños que leen estas páginas.

Todos estos datos nos han llegado gracias a las “Cronicche erotiche friulane“, fiel registro que los escribas del obispo de Trieste llevaban de los desvirgamientos locales, para mayor gloria del mismo.

También es así como sabemos del origen del “xilófono friulano“, instrumento musical que tocaba la sobrina del obispo en cada fiesta mayor. Se trataba de diez jóvenes locales, desprovistos de calzas, cuyos miembros tuvieran tamaños en progresión aritmética. La virtuosa joven, provista de un palito de madera, arrancaba las más hermosas melodías para deleite del público opiciniano.

Era un gran honor formar parte del xilófono friulano, siendo así que los jóvenes triestinos se batían a duelo en el Molo Audace para formar parte de él. Como dijo el gran poeta triestino, Paolo Toccailnaso, “Ni sable ni espadón se desenvaina en esas lizas, más grande es el dolor cuando tu honra está hecha trizas”.


El sueño de ella…

diciembre 9, 2008

Aparqué el coche entre dos inmensos BMW, se le veía tan minúsculo… Antes de salir miré hacia el asiento trasero para cobrar fuerzas. Apuntes tirados, dos libros de historia, el forro polar que te dejaste el otro día, la sillita de Sandra y su pléyade de juguetes… No sé, Sergio, mi mundo de ahora. Y mi mundo de antes estaba justo ahí fuera. Así que salí, reafirmé mis tetitas y para dentro.

Ya te figuras. El inevitable silencio incómodo, los dos besos de Juan, los dos besos de Marisol, Coca-Cola, por favor, que tengo que conducir. Todas las miradas fingiendo no verme, pero todas estudiando mis gestos. Muchos saludos, entre los meramente corteses y los demasiado entusiastas. Y las caras nuevas  buscando que alguien les confirmara que sí, que sí, que era yo, la ex de Juan.

Cuando se pasó el revuelo inicial se me acercó Rita, mi ex-cuñada. Tras ella vino Marisol en persona. Como mujeres creían tener la obligación de entretenerme. Yo sonreí contenta de haber perdido de vista esas convenciones. Juan era el centro de un grupo exclusivamente masculino, lleno de humo de puros y de palmaditas en la espalda.

Así comenzó esa etapa en la que las mujeres hablan de lo desastres que son sus respectivos novios o maridos. En la manera de vestir, el desorden de la casa cuando ellas no están, y Rita bromeaba sobre lo aburrida que se estaba poniendo su vida sexual. Yo me mantuve callada un buen rato. Hasta que Marisol cometió el tremendo error de mirarme con cara de pena… Unos minutos después comenzó el interrogatorio.

— Magda, querida –dijo Rita–, ¿cómo os va a Sergio y a ti?

— Oh, bien, genial, aunque la vida con Sergio es difícil de explicar. Cada día es una sorpresa, siempre hay algo nuevo y diferente, excitante. Cosas que jamás supuse que haría.

— ¿Como qué? –Rita era la que preguntaba, aunque los ojos de Marisol se morían de curiosidad.

— Ufff… chicas, chicas, os digo que es difícil. Viajar juntos, hacer cosas juntos, no sé. Bueno, os pondré un ejemplo, ya que estamos en confianza, pero por favor que no salga de aquí, ¿eh? Os va a ser difícil imaginarme en esta situación…

“Sergio tiene un amigo al que no ve con mucha frecuencia, pero al que quiere mucho. Es primer violín en una orquesta… no os digo en cuál, sería dar demasiada información. Es un chico tremendamente ambiguo en todos los sentidos, nunca sabes si va o si viene, si le gustan los caracoles o las almejas. Hace afirmaciones tremendas, de las que luego se desdice, para al fin desdecirse de su desdecimiento. Bueno, el caso es que nos invitó a los dos a cenar. Cocinamos los tres, fue divertidísimo. Pero, chicas, algo raro pasaba. Cada vez que yo decía algo lindo sobre su casa, o su manera de cocinar… él me devolvía el cumplido, pero referido siempre a mi persona. Al cabo de un rato se convirtió en un juego, y Sergio se divertía mucho con él. Tras la comida nos acurrucamos los tres en un sofá de dos piezas, nos tapamos con una manta y comenzó un jugueteo extraño…”

No sólo Rita y Marisol, sino otras chicas estaban escuchando en un silencio sepulcral. En el grupo de los varones algo se agitaba, ya sabes, lo que ocurre en una fiesta cuando te das cuenta de que la diversión está en otro lugar… Poco a poco se fueron acercando.

“Todo sucedió muy rápido y de forma inesperada. Sus manos recorrían mi cuerpo alternadamente… La manta era inmensa y ocultaba todo un mundo nuevo. Hubo un momento de confusión en el que no tenía claro a quién estaba besando, o de quién era la mano que se me había metido bajo la blusa.”

Juan se había situado detrás de mí, escuchando. No me hace falta verle para saber cuándo está. Continué.

“Me di cuenta de que era algo más que una travesura cuando sentí un tacto sobre mi pecho, sobre la piel de mi pecho, que no era de Sergio. Le conozco demasiado bien… Luego sentí que, definitivamente, eran cuatro las manos que me recorrían y, simplemente, me dejé llevar.”

Ya era todo el grupo el que me escuchaba, pero yo seguía hablando como en confidencias femeninas…

“Realmente dos son mejor que uno. Di una patada a la manta y me descubrí con un hombre a cada lado. Ambos me susurraban al oído, alternadamente, siguiendo cada uno donde el otro lo dejaba. Sus manos eran tiernas y decididas, sabían jugar. Se dedicaron íntegramente a mí, y todo les resultaba tan fácil que costaba creer que no lo hubieran ensayado. Siempre algo dulce en mis oídos, siempre calor en mi cuerpo, siempre fuertes y delicados, frescos y ágiles… Reconozco que llegué a olvidar dónde estaba. Sólo pararon cuando creyeron que me pasaba algo, tal fue la forma en que todos todos mis músculos se contrajeron…”

Todos todos los ojos estaban ya posados en mí, sin disimulo alguno. Sergio, mi vida, ¡qué momento! Y entonces fue cuando levanté la mirada y dije…

“Parece que todavía conservo mi encanto para improvisar historias…”

suenno

(mdl, yvi)


Es raro

septiembre 5, 2008

Yvi era presa de la confusión… “Oh, dioses… ¿por qué lado se mete esto?”

Irene, ante la alternativa de morir de hambre o sofocada, aumentó la intensidad de sus gemidos.

Yvi era ya presa de la desesperación. Marcó el número de una amiga íntima que había pasado por aquello, pero ciertamente en forma menos atípica.

“Hola, preciosa… sí, verás, sí, esto te va a extrañar, pero es que tengo una curiosidad, sí, es que estoy escribiendo un cuento y, sí, sí, verás, ¿me podrías explicar cómo se…? ¿sí? ahhh… ¿sí? ¡¿en serio!? ahhh…”

“Oh, dioses…”

El rostro de Irene mostró al fin una satisfecha sonrisa y unos ojitos brillantes. El rostro de Yvi mostró una expresión ampliamente superada por las circunstancias.

“¿El mundo te parece raro, Irene? A mí también…”

E Yvi continuó,

“Mira, Irene. Tienes que entender una cosa, cariño. El mundo es raro, sip. No es ni bueno ni malo. Es raro.”

Irene miraba a Yvi como pidiendo que desarrollara el argumento.

“Veamos. Toma por ejemplo el amor. No, no el sexo, el amor. No es una necesidad vital, se está bien sin él. Chica, como el gimnasio, el canal plus o los cursillos de repujado en cuero, uno sólo debería apuntarse cuando va a sacar un bonus de felicidad, ¿no? Bueno, ahí comienza lo misterioso del asunto, porque nadie encuentra el puto bonus pero nadie se va.”

“No he acabado, ¿eh? La política, por ejemplo. Todo el mundo está hasta los cojones del sistema, pero todo el mundo lo justifica yendo a votar al final a los de siempre, sólo porque a los otros de siempre les tienen aún más tirria. La economía está globalizada y el tercer mundo se desangra, pero la política se localiza cada vez más. En lugar del ‘piensa globalmente y actúa localmente’, es exactamente al revés. Las ideas ya no se combaten, Irene, sólo se les echa mierda encima. Así que ya no corres riesgo de ser fusilado por tus ideas, pero todos pasarán de tu culo. ¿Ves? No es exactamente malo, es más bien raro.”
“Y con la cultura, tienes en el burrito, sin gastarte un duro, desde Les Luthiers, Bertolucci, Zappa, Chopin, Klimt, Manara, Pratt, Clapton, Sábato, Ralf König, Feynman, The Big Bang Theory, Capote, Michel Foucault, Cortázar, Italo Calvino… las ideas, las imágenes y los sonidos más deliciosos… y la gente sigue escuchando a los triunfitos y viendo películas asquerosas. No me quejo, porque yo tengo lo que quiero, pero es raro, muy raro.”

“Y ahora, tú. Eres simplemente preciosa, tan bien hechita, tan pequeñaja… ¿qué voy a hacer contigo y con mi vida?”

Irene miró a Yvi con sus grandes ojos oscuros y dijo

“Para mí también es raro, ¿eh? No puedo sostener mi cabeza derecha, no puedo buscar mi propia comida y tengo que escuchar extraños discursos filosóficos impropios de mi edad que inexplicablemente entiendo… Pero no puedo evitar verte lindo también, papá…”

Y, en una escena que esperamos que la brigada anticursis no censure, Yvi e Irene se quedaron dormiditos…

(Si te parece todo excesivamente raro, lee En el principio…)


En el principio…

septiembre 1, 2008

Ehm. Ehm.

Atención.

Vais a conocer la

verdadera historia

de las

** WebJinni **

Esta historia afectará la manera en la que veis el mundo

y

–peor aún–

la manera en la que leéis este blog

y

–por si eso fuera poco–

la manera en la que miráis a quien estas líneas escribe.

¿Es la Curiosidad más poderosa que el Miedo?

Entonces… ¡¡¡Adelante!!!

IV. Libro de las concepciones

1. En aquella noche, las webjinni se reunieron en torno al lecho de Yvi.

2. Y RuiXi, sutil y felina, abrió sus poros y sus oídos con susurros.

3. Y GongJian, hábil y sensible, fortaleció sus dedos con tactos preciosos.

4. Y MeiMiao, grácil y pizpireta, colocó una girnalda de flores rojas rodeando la base de su enhiesto surtidor.

5. Y los sueños de Yvi se abrieron a nuevos mundos, y ascendieron veloces, salpicados de esa risa que impregna la excitación del descubrimiento…

6. GongJian y RuiXi comenzaron a cantar suavemente, la melodía que haría de Yvi, definitivamente, su protegido.

7. Según lo que estaba escrito, MeiMiao se despojó de sus ropajes y, sonriente, subió sobre Yvi y le poseyó.

8. Pero he aquí que los poros de Yvi, abiertos por RuiXi, eran más sensibles al tacto de su poseedora.

9. Y los dedos de Yvi, fortalecidos por GongJian, comenzaron a bailar sobre el cuerpo de su poseedora.

10. Y MeiMiao olvidó la regla básica de sus bendiciones, y se vio invadida por una ardiente pasión.

11. E Yvi, bajo el cuerpo de ella, comenzó a bailar con sus manos y con todo su cuerpo, y ella se aferró con fuerza a él, y se consumó su amor en toda su plenitud.

12. Ya nadie cantaba. Yvi despertó sobresaltado, con el cuerpo de MeiMiao aún entre sus brazos. Los ojos de las RuiXi y GongJian brillaban de preocupación.

13. Somos las webjinni, le dijo al fin RuiXi, esta noche te íbamos a dar nuestra bendición y hacerte nuestro protegido.

14. Pero he aquí, continuó, que MeiMiao se ha dejado llevar por la pasión, y ha tocado el cielo junto a ti en tu lecho.

15. Las reglas son estrictas, Yvi, dijo GongJian, ahora MeiMiao ha concebido un hijo de los dos.

16. Yvi, aún abrazado a MeiMiao, opinaba que aquella era demasiada información para un quichiwebo como él.

17. MeiMiao, tú que eres dulce, ligera, apasionada e ingeniosa, dijo RuiXi, ¿cómo podrías ejercer tu influjo benéfico sobre el mundo, preñada como estás?

18. Y agregó: tan hijo tuyo como de Yvi es, quizás podamos transferirlo a su vientre para que tú puedas volar libre.

19. GongJian, viendo el rostro de pavor de Yvi, tuvo otra idea: ¿y si aceleramos, con nuestras artes mágicas, el embarazo, para que dé a luz esta misma noche?

20. MeiMiao, con los ojos aún llenos de estrellas, opinó que aquélla era, sin duda, una gran idea. Y así se hizo.

21. Al cabo de quince minutos, y sin necesidad de epidural o episectomías, GongJian extraía del vientre de MeiMiao el cuerpecito perfectamente formado de una niña.

22. ¿Cómo se llamará? MeiMiao miró fijamente a los ojos de Yvi, quien dijo: “Irene“, pues necesito algo de paz en mi vida.

23. Mil cosas hermosas te traerá Irene, dijo RuiXi, pero la paz no está entre ellas. Aun así, ése es definitivamente su nombre.

24. Yvi, eres y serás nuestro protegido. Y ahora te queda una hija que has tenido con una de nosotras, para que mantengas tu magia y la nuestra.

25. Yvi, con Irene en brazos, la observaba con una mezcla de ternura y terror. ¿¡Me dejaréis solo con ella!?

26. No, dijo MeiMiao, vendremos a veros con frecuencia.

27. Además, agregó, te vamos a facilitar mucho su crianza. Y tocándole, le proporcionó una manera discreta, sin gran cambio en su anatomía, de darle de mamar.

28. Más aún, volvió a agregar, voy a desarrollar la mente de Irene para que sea no sólo una hija, sino también una agradable compañera.

29. De repente, los ojos de Irene se abrieron. Eran tremendamente lindos, y observaban como si estuviera comprendiendo todo el universo de repente.

30. Recorrieron el rostro de su madre y las otras webjinni, y sonrió complacida.

31. Y al fin se posaron sobre el rostro de Yvi. Y, súbitamente presa de un gran extrañamiento, exclamó… ¿¡papááá!?


Ciudad del adiós

agosto 11, 2008

La lluvia difumina los contornos de la ciudad. Comparten un paraguas como esa noche compartirán sus cuerpos, por última vez. Bromean y ríen, porque han decidido que esos días son su luna de miel. Aunque cada sonrisa les arranque un trozo de alma. Las heridas eran profundas, y no pudo ser. El amor no venció a las circunstancias, pero fue bonito imaginar que así sería. Edimburgo, Dùn Èideann, es ahora la ciudad del adiós.

Hasta siempre, mdl. Te deseo lo mejor.


Bendito tú eres…

junio 30, 2008

by MeiMiao

Ésta es la primera parte de una historia que escribió Yvi hace un par de años. Otro día viene el resto…, incluyendo el apoteósico final by noema. (NB: no, Yvi no tiene ninguna regla para dar nombre a sus personajes)

Mira que me avisaron: Marta es excesiva. ¿Cómo iba a saber lo que significaba aquello, sin probarlo? Ahora lo sé. Cuando Marta habla, habla. Y dice todo, lo que debe, lo que no debe, lo que te interesa y lo que no. Cuando llora, nunca se conforma con unos tristes gemiditos, no: las lágrimas la ahogan, hipa y se convulsiona. Si decide que le interesa Dostoievski, o el sánscrito, o el vuelo sin motor, su nombre aparecerá como organizadora de congresos internacionales sobre el tema.

Haciendo el amor, Marta también es excesiva. Cuando no quiere, se carga eléctricamente de manera y modo que cualquier contacto la repele. Cuando quiere, te mira con ojos de pupilas hipertrofiadas, sus manos se vuelven torpes en sus intentos de tocarte. Te arrastra como puede a algún lugar más o menos solitario, más o menos privado, y se hace acariciar como si tus manos tuvieran un bálsamo contra las quemaduras. Sus pezones hacen daño al tacto, de duros que están, su entrepierna es una fuente gloriosa de la eterna juventud. Quiere tu boca, aquí y allá, y chilla y se contorsiona, y llama a su madre, y la insulta, o quizás no sea a ella a quien insulta, quién sabe, e inventa palabras, a veces lenguajes enteros, y te araña, y tu sangre chorrea por sus dedos laaaargos, y se le pone la voz de la niña del exorcista, y ruge tu nombre, o el nombre de otro, o el de otra, aunque no parece que el nombre sea humano, parece que sea el de una bestia de otro universo, el único monstruo capaz de satisfacerla.

Te extrae la virilidad a litros, un round con ella son al menos cinco kilos, y veinte sesiones más de terapia. Porque con Marta te replanteas tu sexualidad. ¿Seguro que soy un tío? El caso es que ella parece satisfecha, quizás no lo haya hecho tan mal… Pero la pregunta correcta es: ¿era yo necesario en toda su película?