En sólo cuatro días…

diciembre 8, 2009

He visto cosas que vosotros los humanos no podríais creer… He cabalgado sobre un Fuyur de alquiler. He encontrado mensajes secretos en la techambre de una catedral perdida. He visitado a los dragones ocultos del mar. He visto la tormenta sinusoidal sobre el desierto y he escapado del pantano de la desesperación. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir…

¿A que mola?

Pero os traigo algo aún mejor:

“The best thing for being sad,” replied Merlyn, beginning to puff and blow, “is to learn something. That is the only thing that never fails. You may grow old and trembling in your anatomies, you may lie awake at night listening to the disorder of your veins, you may miss your only love, you may see the world about you devastated by evil lunatics, or know your honour trampled in the sewers of baser minds. There is only one thing for it then—to learn. Learn why the world wags and what wags it. That is the only thing which the mind can never exhaust, never alienate, never be tortured by, never fear or distrust, and never dream of regretting. Learning is the thing for you. Look at what a lot of things there are to learn —pure science, the only purity there is. You can learn astronomy in a lifetime, natural history in three, literature in six. And then, after you have exhausted a milliard lifetimes in biology and medicine and theocriticism and geography and history and economics, why, you can start to make a cartwheel out of the appropriate wood, or spend fifty years learning to begin to learn to beat your adversary at fencing. After that you can start again on mathematics, until it is time to learn to plough.”

T.H.White, The once and future king.

En mi traducción, quedaría así:

“Lo mejor cuando estás triste”, replicó Merlín, comenzando a expulsar el humo, “es aprender algo. Es lo único que nunca falla. Puedes envejecer y sentir tus huesos temblorosos, puedes permanecer la noche despierto escuchando el desorden en tus venas, puedes echar de menos a tu único amor, puedes ver cómo el mundo en torno a ti es devastado por locos malvados, o cómo tu honor es pisoteado en las cloacas por mentes abyectas. Hay una única cosas que hacer entonces, aprender. Aprender por qué el mundo se mueve, y qué es lo que lo mueve. Es la única cosa que la mente no puede jamás agotar o alienar, que jamás la torturará, a la que jamás temerá, de la que jamás desconfiará ni jamás soñará con arrepentirse. Aprender es lo que te conviene. Mira cuántas cosas hay por aprender, la ciencia pura, la única pureza que existe. Puedes aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces, tras haber agotado un millón de vidas en la biología y la medicina y el teocriticismo y la geografía y la historia y la economía, eh, entonces puedes aprender a hacer una rueda de carro de la madera apropiada, o pasar cincuenta años aprendiendo a batir a tu enemigo en esgrima. Tras lo cual puedes volver a las matemáticas, hasta que sea el tiempo de aprender a arar…”

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