Ven

septiembre 30, 2008

Yvi recordaba con dolorosa nitidez la presencia del cuerpo de MeiMiao junto al suyo, envolviendo el suyo, su piel cálida y tersa, su conmovedora delicadeza, su luminosidad, la frescura e ingenuidad de su gesto, aquellos besos frescos y acogedores que él tenía que ir a recoger tras cada expedición, sus manos hundidas en su carne, sus uñas, dulce agresión en recompensa, ese baile perfecto, complejo, que dibuja mil figuras que nadie nunca verá, la dignidad ganada y perdida en travesura, encontrar por sorpresa un gemido en un repliegue que antes pasamos por alto, convertirse en diamante y flor, enhiesto, fuerte, tremendo, absoluto, y ser después ofrenda para la diosa, la única diosa, desvanecerte dentro de ella y sentir la presencia en un infinito instante de reposo y calma antes de que la danza se reanude en un lento tango, elegante, elástico y juguetón, y luego se exacerbe en cabriolas desaforadas, que quieren expulsar al alma del cuerpo, que quieren expulsar al cuerpo de la realidad, que quieren morir y destruirse el uno en el otro en un salvaje y último estallido, que ya jamás, que ya jamás, que ya se pierde la consciencia, sólo queda un abrazo, recomienzan las palabras, que son palabras sin sentido, balbuceos, más entendidos que expresados, y lo que fue el nexo es ahora cordón umbilical que no quieres que nadie corte, porque ahí fuera hay una vida, quién dice que no, pero no queremos nacer.

Yvi continuó toda la noche mirando la pared oscura. ¿Cómo hacer que venga?

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Irene aprende sobre el amor…

septiembre 25, 2008

Yvi apagó la radio, no quería oír más del consultorio sentimental de RuiXi. Irene volvió sus inmensos ojos oscuros hacia él y le preguntó:

— Papá, hay algo que no termino de entender. La gente pasa mucho tiempo comiéndose la cabeza con problemas de amores, pero ¿no hay problemas mucho peores?

— Sip, hija mía, los hay, pero éste es el más descolocante de todos los problemas.

— Pero, ¿por qué?

— Porque es del amor de lo que más esperamos. Para ser exactos, esperamos todo.

— ¿Y por qué no de los amigos? ¿O el arte? ¿O el conocimiento? ¿O viajar? ¿O…?

— Te podría decir que es porque, si lo haces bien, es todo eso al tiempo. Pero puede que no sea ésa la verdadera razón. No sé cuál es. Algunos creen que es simplemente que el sexo engancha mucho.

— Pero el sexo se puede tener sin complicarse la vida con el amor.

— Cierto. Irene, hija mía, durante la mayor parte de la historia de la humanidad el amor romántico no ha existido ni como concepto. Tus padres te casaban con quien mejor les convenía a ellos, y normalmente funcionaba bien. Aún es así en los matrimonios arreglados, por ejemplo, en la India, y no puedo decir que a veces no les envidie… Los esposos se terminaban por coger cariño en la mayoría de los casos. Y, como no se habían elegido, nadie veía terriblemente mal que se pusieran los cuernos. En el caso de ella, se exigía un mayor nivel de discreción, eso era todo.

— ¿Y por qué cambió eso?

— Una de las patas que sostenía aquello era la familia extensa poderosa, que ha desaparecido. La familia extensa es una competidora directa del estado, así que éste se empeñó en destruirla. Eso ha traído cosas buenas y malas. Las buenas: mayor libertad, el comienzo del fin del machismo. Las malas: soledad, desequilibrio, anomía…

— ¿No sería mejor volver atrás, entonces?

— Imposible, no hay vuelta atrás. Yo no querría, ni podría. Ni yo, ni casi nadie. La familia extensa era el sostén del machismo. Cuando una mujer se ponía enferma, el marido no tenía por qué hacer nada de la casa. Las otras mujeres lo apañaban todo.

— Ya entiendo. En cambio, cuando en una familia actual ella se pone enferma, él tiene que ponerse las pilas…

— Así es. Otra pata que sostenía aquello era el hecho de que los hombres y las mujeres apenas hablaban. No tenían de qué y, de hecho, jamás eran amigos. Sus mundos sólo se tocaban en la cama. Así es difícil enamorarse de verdad…

— ¿Los maridos y las mujeres no hablaban?

— Pues sí, claro, por lo general de trivialidades. Sólo en muy pocos casos había una comunicación real. ¡Si ni siquiera podían estar a solas! En una familia extensa, la mujer estaba con otras mujeres y el marido con los otros hombres. Sólo se veían para fabricar la progenie. Y hay una pata más: la gente era muy similar
entre ellos.

— Los habría altos y bajos, listos y tontos…

— Sí, sí. Pero hoy en día la gente busca ajustar sus gustos, carácter, estudios… Entonces, cualquier chica de tu clase social te venía bien. Realmente, los humanos estábamos mucho menos diferenciados. La personalidad, las diferencias, lo que hace a algunas personas especiales… es algo que se desarrolla con la civilización y la cultura. No es algo con lo que se nace. Si tienes que pasar tu vida fregando, cocinando y cambiando pañales de diez niños… ¿cómo vas a desarrollar una personalidad propia?

— Entonces, si te he entendido, la gente buscaba muy poco en el amor, y ahora busca demasiado.

— Sí, más o menos es eso. Hoy en día creemos que la felicidad está asociada a estar con la persona apropiada. Y quizá le pase a las mujeres más que a los hombres.

— Y tú, ¿papá?

— Yo también, hija, que para algo soy una lesbiana con pene.

— Mamá vuelve a no dar señales de vida, ¿no?

— Y yo no dejo de pensar en ella. La vida es tonta. Anda, ven que te cojo un rato…

Y volvieron a quedarse dormiditos…


La paradoja de las corbatas

septiembre 23, 2008

RuiXi sigue en su consultorio sentimental…

Estamos en un exclusivo club londinense. Sir Beagle y Sir Haggis discuten sobre cuál de los dos lleva una corbata más hermosa. Como no se ponen de acuerdo y el calor del debate podría poner en entredicho
la flema de los miembros del club, se da aviso a Lord Daemon, Petronio del lugar, para que actúe como árbitro de la elegancia. Ambos gentlemen aceptan cualquiera que sea su veredicto, y acuerdan que el ganador entregue su corbata al perdedor, para compensarle por la humillación pública sufrida.

Sir Beagle razona así: “Si gano, pierdo mi corbata. Si pierdo, gano una corbata que es mejor que la mía. Así que, en realidad, salgo ganando con el juego”. Claro que Sir Haggis razona igual… ¿Cómo es posible que el juego convenga a los dos?

Hay una versión diferente del juego que puede resultar curiosa.

Tres amigas. Una dice a las otras dos: poned vuestros monederos sobre la mesa. La que tenga más dinero, se lo entregará todo a la que tenga menos. ¿Jugáis? Cada una razona igual: “Si pierdo, pierdo lo que yo tengo. Si gano, gano más de lo que yo tengo.”

— Y ¿qué tiene que ver eso con lo que hablábamos? – dijo Montse.- Jorobar, RuiXi, siempre te vas por las ramas…

— Para eso, espera al próximo post…


El consultorio sentimental de RuiXi

septiembre 22, 2008

– Nuestra siguiente llamada es de Montse, desde Sant Cugat del Vallés. Dinos, Montse.

– Querida RuiXi, ¡ay, qué emocioada estoy de hablar contigo, ay! Dime, ¿por qué todos los hombres con los que tropiezo son tan reacios al compromiso?

– Querida Montse, ¿qué quiere decir comprometerte con una persona, en cuestiones de amor? Una primera posible versión sería: “nunca se me acabará el amor por ti”. Pero, ¿quién puede decir eso? En realidad, significa: “aunque se me acabe el amor, fingiré que no es cierto y no me iré”.

– Pero, sin compromiso, sin una seguridad de cara al futuro, ¿cómo puedes entregarte a una persona?

– Ojalá pudiéramos tener esa seguridad, Montse, pero… ¿es acaso posible? ¿Te gustaría que tu pareja estuviera contigo por cumplir una promesa, pero sin sentir amor por ti?

– No, pero creo que se pueden poner los medios para que el amor no muera.

– ¿Sí? No sé qué decirte. Mientras el amor existe, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que no muera, nos va la vida en ello. Y si algo hacemos en su contra, será por mera equivocación.

– ¿Qué me dices de la desidia, la pereza?

– ¿Existiendo el amor? Imposible. Amor es siempre entusiasmo. Si hay desidia, es que ya se fue el amor, o quizá que nunca estuvo.

– Creo que no es cierto. Conozco muchas parejas que se quieren, y aun así van dejando que el amor se apague por rutina…

– No, Montse, no lo creo posible. A veces las circunstancias pueden matar al amor, es cierto. Pero el enamoramiento tiene una fuerza arrasadora, no se deja apagar por nada ni por nadie.

– El enamoramiento quizás no, pero ¿y el amor?

– Hm… Querida Montse, estás hablando de la fase dos de una pareja, cuando ya no están enamorados pero se tienen cariño y esas cosas… No lo sé, nunca he llegado allí. Mis amores han muerto siempre en un
estallido en plena juventud, nunca de viejos.

– Pues esa fase dos también es linda, RuiXi. Hay mil complicidades compartidas, hay un proyecto de vida en común, etcétera.

– Ni idea, chica. Algo así como tener un agradable compañero de piso con el que te acuestas y quizás hasta tienes hijos… No suena mal, la verdad, de hecho suena muy lindo. Digamos que es como
el verdadero enamoramiento, sólo que sin entusiasmo, y no veo que lleve a la felicidad… De acuerdo, aceptamos barco. Pero lo veo inestable. Igual se vuelve a veces a la fase uno, pero creo que se pasa muy pronto a fase tres, es decir: ni nos hablamos, y sólo seguimos juntos por rutina y porque la cama sola
está muy fría.

– ¡Lo pintas fatal!

– No conozco muchas parejas en fase dos. Las conozco en fase uno, y en fase tres. En cualquier caso, las parejas en fase uno no necesitan ni quieren compromiso. Y las que están en fase tres sólo necesitan un abogado y un psicólogo…

– Quizás el compromiso sea la voluntad de pasar a fase dos.

– ¿Qué quieres decir?

– Pues algo así como esto: cuando se acabe el enamoramiento, no te irás, ni fingirás que continúa. Te quedarás para intentar una fase dos.

– ¿En lugar de buscar el entusiasmo en otro sitio? Cambias seguridad por felicidad. Volvemos al principio. Cuando se acabe el entusiasmo, no te irás. Renunciarás, aceptarás vivir sin él, con la idea de que es mejor
esto que buscar algo mejor…

– Es que eso es la madurez, RuiXi, aceptar que la fase dos es la vida real.

– La fase tres es la vida real, Montse querida, y es donde están la mayoría de las parejas del mundo. La fase uno también es real, puede durar tanto como se desee, y no necesita compromiso. La fase dos es el mito que lleva a pensar en el compromiso. Un compromiso es prometer hacer algo que, en
realidad no quieres hacer, pero a cambio de una contrapartida. Yo me comprometo a llevar a los niños al cine si se comen toda la sopa. Me comprometo a terminar este trabajo en una semana, para que así me contrates. ¿Cuál es la contrapartida en un compromiso de pareja?

– Que la otra persona también se compromete a lo mismo.

– Sí, que los dos estáis encerrados. Cada cual piensa que gana más de lo que pone, es decir, que es más fácil que sea la otra persona la que se desenamore y se quiera ir. Me recuerda al problema de las corbatas…

– ¿Cuál es?

– Espera al próximo post…

(Dedicado a Λ, dmrt, gemma, sandra, pablo y fernando; agradecimientos a mdl)


Volvemos a querer querer

septiembre 17, 2008

Hace unas semanas se abrió en este blog una discusión sobre el querer y el poder. Bueno, era entre el querer y el querer querer. Una amiga, desde su refugio en la Torre Prohibida de Cottman IV, sugirió volver al tema… así que aquí estamos de nuevo.

El problema: Nuestro ello y nuestro super-yo no se ponen de acuerdo. A veces queremos querer cosas que, en realidad, no queremos. Un ejemplo simple: quien quiere que le guste el jazz, le gusta verse en la imagen de alguien a quien le gusta el jazz… pero después se pone a los triunfitos en el coche. Un ejemplo más sofisticado: una mujer quiere querer a un hombre, le encantaría enamorarse de él. Pero no lo consigue. O bien está enamorada de otro, muy a su pesar, o se ve incapaz de enamorarse en absoluto.

La discusión: Había dos posturas enfrentadas. Según la primera, todo era un problema de voluntad. La voluntad lo puede todo. Si quiero querer X, poniendo empeño en domar mis sentimientos lo conseguiré. Según la segunda postura, algunos sentimientos débiles son manipulables por la voluntad, pero no los que están realmente agarrados a nosotros…

The question: ¿Qué pensáis? Sé que es un tema que ya salió, sé que me repito… Sé que esperáis que hable sobre particulitas chocantes en Ginebra y que desarrolle las aventuras de las webjinni. Creedme, tengo una buena razón para ello.

El problema se puede describir como una incompatibilidad entre nuestro ello y nuestro super-yo. Sorry por las referencias freudianas… El ello es el principio del placer. El super-yo es quién queremos/debemos ser. Normalmente se entiende que el super-yo es impuesto desde fuera, con lo que sería más bien un “debemos ser”. Pero los gustos, los deseos, se producen en muchos niveles diferentes. Pueden estar mediados por la inteligencia, o pueden no estarlo. La inteligencia también tiene sus gustos, en cierto sentido es como un órgano sensitivo más, ¿no? De esa manera, el super-yo y el ello tampoco estarían tan lejanos…

Bueno, se acabó el speech. ¡A opinar! 😛


Sin reírse

septiembre 17, 2008

Alice e yvi pidieron el vino de la casa. No sabían que les iban a traer también material de lectura, motivo de discusión y una entrada de blog… Intentad leer lo siguiente sin reír:

Color rojo intenso, con abundantes reflejos azules y violáceos. La manifestación del color es muy alegre, viva y brillante. Predominan aromas frutales de mora, así como de frambuesa, lácticos y de juanola (regaliz). Es limpio, elegante y vivaz.

En ataque muestra una tanicidad en equilibrio con la acidez, corpulencia, carnosidad y armonía, muy típico de los Ribera del Duero, elaborados con uvas de viñedos viejos de hasta 80 años. Destaca su potente retronasal.

Sic! Palabra por palabra. Dos días después, mdl acompañó a yvi a una tienda de cosas de bebés, y escucharon otra conversación surrealista sobre la batamanta, híbrido exótico de bata y manta que sirve para que los tiernos infantes no es vayan por el sumidero de la bañera, o algo así. Lástima de grabadora, oye.


Matemáticas y cómics

septiembre 16, 2008

He visto que alguien encontró mi bosque buscando en el oráculo googliano “matemáticas y cómics”. Para él o para ella, si vuelve, aquí van estas tiras.

– De Calvin & Hobbes:

– De XKCD

Dice así: “Hacemos una pareja horrorosa, pero si nos acostamos haremos que la red local de rollos sea un grafo simétrico”, “No puedo discutir contra eso”. Lo que me encanta es que el argumento matemático irrebatible parta de ella

Dice así: “mi enfoque usual es inútil aquí”… sin comentarios, ¿no?

Hay poemas de matemáticas, novelas matemáticas, música matemática, cuadros matemáticos, merchandising matemático, fraudes matemáticos… Si conocéis más cómics matemáticos, hacédmelos llegar, plis

Tengo pendientes varios testigos que he recogido por ahí (pistas para los interesados: hay uno enológico y otro relacionado con estrellar particulitas). No desesperéis, vendrán, y pronto. En cuanto a las webjinni, la cosa va algo lenta pero segura, no desesperéis…