RuiXi charla con Yvi.
– No sé por qué me habéis elegido a mí. Básicamente he fracasado en todo lo que he intentado en mi vida.
– Sí, es cierto. Quizás te gustaría que te intentara rebatir, pero los dos sabemos que es mentira. Eres un fracasado, en tu vida lo único que has hecho es fracasar.
– Bien, gracias, mi autoestima está mucho mejor. ¿El discurso continúa o has terminado?
– Continúa, continúa. Eres un fracaso, pero fracasas con gracia. Y eso tiene mucho mérito. Ése es tu éxito.
– A ver, que esto promete.
– Veamos. Para empezar, fracasas porque lo intentas. Y tus intentos no son ridículos, pequeños, infames, meramente por cubrir el expediente. Tus intentos son cabales, bien organizados y pletóricos de entusiasmo.
– Entonces, ¿por qué fracaso?
– ¿No es obvio? Por dos tipos de razones. Para empezar, siempre abordas proyectos más grandes que tú. Eso te pasó, por ejemplo, cuando quisiste crear tu propia fuente de caracteres chinos, o cuando decidiste crear un lenguaje universal a partir de un pequeño número de raíces, o aquella novela tuya tan monumental que jamás verá la luz, o tu proyecto de crear un material de estudio de física con estructura de grafo fractal… ¿continúo?
– No. Me hago una idea. Pero, ¿no será, simplemente, que no asumo mi mediocridad?
– ¡Quiá! No, no es eso. Estás bien preparado, sabes de lo que hablas, eres inteligente y energético, ¿quién mejor que tú para abordar esos proyectos y llevarlos a mal puerto?
– Bien, genial. ¿Y cuando me enamoro, por qué fracaso?
– Ah, por lo mismo, porque te enamoras de gente que jamás se podrá enamorar de ti. Y no es porque no te quieran o no te deseen, eso sería fácil, trivial, diría yo… sino porque algo en su corazón se lo impide. Ahí también tienes lindos fracasos en tu vida, uno detrás del otro, el último de los cuales es MeiMiao. Jamás se enamorará de ti, y lo sabes. Pero te quiere y te desea mucho, y también eso lo sabes…
– Bien, creo que ya entiendo la primera razón de mis fracasos. ¿Y la segunda?
– La segunda es que eres una mariposilla en un jardín, que vuela de flor en flor, y así no hay manera de terminar nada. Quizás podrías haber logrado éxito en alguna de tus tareas, si hubieras abandonado todas las demás. Pero eso es algo que jamás harás. El universo te fascina. Te fascina demasiado. Jamás serás especialista, así que jamás triunfarás.
– Más que una mariposilla en un jardín, volando de flor en flor, me veo como una rana en una charca, saltando de roca en roca, hasta que me caigo al agua.
– Sí, es una metáfora más apropiada, tienes razón. Como te digo, fracasas con salero. Incluso ahí has fracasado, ni siquiera sabes fracasar como es debido, es decir, de manera gris y anodina, olvidable. No, tú fracasas con fuegos artificiales. Y fruto de tu último fracaso es esa preciosa muchachita que duerme en su cuna, prestada por supuesto, que con tu sueldo cualquiera paga una cuna de verdad…

– Sí, ni siquiera sé qué haré para alimentarla, el día que me falte la leche… tenemos lo justito para comer.
– Bueno, seguro que tienes una gran idea. Que seguro que será un gran fracaso. ¡Suerte!
RuiXi se levantó y se volatilizó en el aire. Yvi se quedó mirando las últimas briznas de humo, pensando en el consuelo tan extraño que le habían dado, y decidiendo si en ese momento le correspondía reír, llorar o inventar algo grande y extraño…